sábado, 17 de septiembre de 2011

Revolución del Alma

Valle de los Volcanes - Andagua - Arequipa


Texto del Filósofo griego Aristóteles en el año 360 A. C.

Somos libres, no pertenecemos a nadie, y no podemos querer ser dueños de los deseos, de la voluntad o de los sueños de quien quiera que sea. La razón de tu vida eres tú mismo. Tu paz interior es tu meta en la vida.

Cuando sientas un vacío en el alma, cuando acredites que aún te está faltando algo, aún teniéndolo todo, guarda tus pensamientos para tus deseos más íntimos y busca la divinidad que existe en ti.

No coloques el objetivo demasiado lejos de tus manos, abraza a los que están a tu alcance hoy.

Si andas preocupado por problemas financieros, amorosos, o de relaciones familiares busca en tu interior la respuesta para calmarte, tú eres el reflejo de lo que piensas diariamente.

¡Deja de pensar mal de tí mismo y sé tu mejor amigo siempre!

¡Sonreír significa aprobar, aceptar o facilitar. Entonces habrá una sonrisa para aprobar el mundo que quiere ofrecerte lo mejor!

Con una sonrisa en el rostro las personas tendrán las mejores impresiones de ti, y tú estarás afirmando para ti mismo que estás “próximo” para ser feliz…

Trabaja, trabaja mucho a tu favor. Deja de esperar la felicidad sin esfuerzos. Deja de exigir de las personas aquello que ni para ti has conseguido aún.

Criticar menos, trabajar más. Y, no te olvides nunca de agradecer. Agradece todo lo que está en tu vida, en cada momento, inclusive el dolor. Nuestra comprensión del universo aún es muy pequeña para juzgar lo que quiere que sea nuestra vida.

¡La grandeza no consiste en recibir honores, más en merecerlos!

El éxito silencioso

Los Gemelos en el "Valle de los Volcanes" - Andagua (2 de 86 volcanes apagados)
Me permito pasarle una duda que prácticamente es una certeza y me gustaría conocer su opinión al respecto. Creo que en el tiempo presente, a diferencia de épocas anteriores, el éxito personal no depende exclusivamente del esfuerzo, la inteligencia o habilidad que uno pueda tener en el desempeño de sus tareas. Me parece que hoy en día es requisito indispensable, para el éxito económico o popular, carecer de escrúpulos o tener muy pocos. Aplico esto a deportistas, sindicalistas, políticos, empresarios y profesionales. ¿Es posible?
VIctor J. Cordovero
Qué es el éxito? No es la fama, por cierto, ni el prestigio ni la reputación. Hay gente famosa por los peores motivos. Hay quienes no se fijan en medios para adquirir reputación o algo que se le parezca (y luego hacen poco por honrarla). Si el fin justifica los medios, todo vale. Y si el éxito (confundido con fama, notoriedad o popularidad) es un fin, quien lo persiga, posiblemente deje los escrúpulos a un lado. Mucho prestigio suele esfumarse en cuanto se apagan los reflectores y se descubre que la conducta del prestigioso no tiene bases éticas firmes. Albert Einstein dijo alguna vez: "Intenta no volverte un hombre de éxito, sino convertirte en un hombre de valor". Al final del camino, un hombre de valor podrá decir, con fundamento, que tuvo una vida exitosa. Nada tendrán que ver los espacios mediáticos ocupados, la fortuna acumulada, ni los oropeles que lo envuelvan. Si nos guiamos por la concepción más banal de éxito, veremos que hay ladrones, corruptos, mentirosos y manipuladores muy exitosos en lo suyo. Pero Einstein no hablaba de ellos.
El médico y filósofo Víktor Frankl sostenía que la trayectoria de una vida puede evaluarse sobre una línea horizontal, en uno de cuyos extremos está el éxito y en otro el fracaso. Cuanto más se acerque al primer extremo, esa vida será considerada como exitosa, según lo que se entienda por éxito, y mientras se aproxime al segundo punto será vista como fracasada. Para muchos basta con esa única vara, pero Frankl proponía cruzar sobre ella otra, vertical, que en la punta inferior tiene al vacío y en la superior al sentido. Habría que valorar cualquier existencia considerando simultáneamente ambas trazas. Se vería entonces que muchas vidas fracasadas según los parámetros dominantes acerca del éxito, están plenas de sentido. Y muchas vidas supuestamente exitosas se hunden, vacías de sentido, en una tremenda angustia existencial. Cuando se da esta combinación asistimos a ejemplos patéticos, que en las profesiones y actividades mencionadas por nuestro amigo Víktor suelen mostrarse con implacable crueldad y sin metáforas, a pesar de las apariencias. La misma situación es también frecuente en personas menos famosas o mediáticas, pero no menos exitosas en sus ámbitos habituales.
Alguien que ha logrado realizar su vocación y se siente afectivamente pleno, pero no es famoso ni popular ni tiene cuantiosos bienes para lucir, podría ser un fracasado para quienes se guían por la línea éxito-fracaso, aunque alcanzaría la cima si se lo valora en la polaridad sentido-vacío. Es verdad, también, que muchos individuos aúnan el sentido y el éxito en una existencia trascendente, mientras en otros el fracaso y el vacío confluyen de modo dramático. En definitiva, se trata de los valores morales que sostienen la vida de cada quien, de la manera en que estos se convierten en acciones y de la responsabilidad con que alguien asume su propio derrotero, sin culpar a otros ni valerse de ellos. El ensayista y poeta estadounidense Ralph Waldo Emerson (1803-1882), impulsor del trascendentalismo (filosofía según la cual cada individuo es parte del universo y su alma debe estar en armonía con éste), sostenía que: "El éxito consiste en obtener lo que se desea y la felicidad en disfrutar lo que se obtiene."
Este pensador, que inspiró a Walt Whitman (el inmenso poeta de Hojas de hierba), no hablaba del deseo en términos de impulso ciego y caprichoso. En su frase, el valor de obtener lo que se desea, puede ser entendido como el logro de un propósito, de una meta existencial que nos lleve más allá de una simple vida vegetativa limitada a comer, dormir, trabajar, consumir y pasarla bien. Desde esta óptica, el éxito es un medio y la felicidad trascendente un fin. Esto es algo muy diferente de los cinco minutos de fama, de poder o de auge monetario, que, más allá de lo que duren, serán siempre cinco minutos en el reloj que de veras cuenta. Las vidas más exitosas no son siempre las más conocidas. Y eso es parte de su éxito.
Por: Sergio Sinay

miércoles, 14 de septiembre de 2011

La oración de la maestra

Alpamayo - La montaña más bella del mundo

¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el nombre de maestra, que Tú llevaste por la Tierra.

Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes.

Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de justicia que aún me turba, la mezquina insinuación de protesta que sube de mí cuando me hieren. No me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé.

Dame el ser más madre que las madres, para poder amar y defender como ellas lo que no es carne de mis carnes. Dame que alcance a hacer de una de mis niñas mi verso perfecto y a dejarte en ella clavada mi más penetrante melodía, para cuando mis labios no canten más.

Muéstrame posible tu Evangelio en mi tiempo, para que no renuncie a la batalla de cada día y de cada hora por él.

Pon en mi escuela democrática el resplandor que se cernía sobre tu corro de niños descalzos.

Hazme fuerte, aun en mi desvalimiento de mujer, y de mujer pobre; hazme despreciadora de todo poder que no sea puro, de toda presión que no sea la de tu voluntad ardiente sobre mi vida.

¡Amigo, acompáñame! ¡Sostenme! Muchas veces no tendré sino a Ti a mi lado. Cuando mi doctrina sea más casta y más quemante mi verdad, me quedaré sin los mundanos; pero Tú me oprimirás entonces contra tu corazón, el que supo harto de soledad y desamparo. Yo no buscaré sino en tu mirada la dulzura de las aprobaciones.

Dame sencillez y dame profundidad; líbrame de ser complicada o banal en mi lección cotidiana.

Dame el levantar los ojos de mi pecho con heridas, al entrar cada mañana a mi escuela. Que no lleve a mi mesa de trabajo mis pequeños afanes materiales, mis mezquinos dolores de cada hora.

Aligérame la mano en el castigo y suavízamela más en la caricia. ¡Reprenda con dolor, para saber que he corregido amando!

Haz que haga de espíritu mi escuela de ladrillos. Le envuelva la llamarada de mi entusiasmo su atrio pobre, su sala desnuda. Mi corazón le sea más columna y mi buena voluntad más horas que las columnas y el oro de las escuelas ricas.

Y, por fin, recuérdame desde la palidez del lienzo de Velázquez, que enseñar y amar intensamente sobre la Tierra es llegar al último día con el lanzazo de Longinos en el costado ardiente de amor.

Por: Gabriela Mistral

lunes, 12 de septiembre de 2011

"Hay emociones que pueden matarte"


Nevado Salkantay

Entrevista a: Stella Maris Maruso, terapeuta que aplica la psiconeuroendocrinoinmunología.



n  Tengo 55 años. Nací en Buenos Aires, donde vivo. Educo a personas que atraviesan crisis severas. Estoy casada y he criado cuatro hijos. ¿Política? Ayudar a los demás a vivir hasta el último instante. ¿Dios? No soy religiosa, soy espiritual: experimentar la trascendencia me sana.

n  ¿Cuántos pacientes?
Casi 30.000 en los últimos 30 años, con enfermedades de todo tipo, cánceres...

¿Cómo los ayuda?
No tratando de no morir, sino de vivir hasta morir. De morir bien.

n  ¿Qué es morir bien?
Vivir hasta el último instante con plenitud, intensamente. Vivir más no es más tiempo, sino sentirte alegre por estar aquí y ahora.

¿Acaso no vivían antes de enfermarse?
¡Muchos agradecen que su cáncer les haya enseñado a ser felices, a vivir! La enfermedad es una oportunidad de enriquecerse.

n  Mejor que no llegue.
¡Pero llega! El dolor entra en todas las casas. ¡Y esto hay que saberlo! Deberíamos aprender desde niños que morir es parte de la vida, y a fortalecernos en cada contrariedad.

No nos lo enseñan, es verdad.
Al no aprender a dominar la mente, vivimos arrastrados por ella. Eso es malvivir. ¡La mente es demasiado loca para confiarle tu vida! Confíale tus negocios, ¡pero no tu vida!

n  ¿Por qué no?

n  La mente va de excitación en excitación, te impide gozar la vida. Los médicos dicen que padecemos "síndrome de déficit de deleite": ¡no sabemos gozar de lo que nos da la vida!

n  Yo lo procuro.
Un 10% es lo que te pasa y un 90% es lo que haces con lo que te pasa.
Cuestión de actitud. ¿Cuál es la mejor?
Sentir pasión ante la incertidumbre de la vida, ante lo que sea que vaya a traerte.

¿Sea lo que sea?
Sí. Los psiquiatras detectan que hoy padecemos de neurosis noógena: falta de responsabilidad y sentido de la propia existencia.

Pues sí que andamos mal.
Sí, pero la ciencia vanguardista trae buenas noticias: acudiendo a tu interior puedes obtener todo lo que necesites, producir endógenamente todas las drogas analgésicas, euforizantes... ¡Puedes aprender a sanarte!

n  ¿Y prescindir de la medicina?
Hablo de la tercera revolución de la medicina: después de la cirugía y los antibióticos, llega la psiconeuroendocrinoinmunología.

A ver si me cabe la palabra en una línea.
Es la disciplina que integra psiquismo y biología, tras treinta años de investigaciones de sabios como Carl Simonson, Robert Ader, Stanley Krippner...

n  ¿Qué postulan?
La interconexión del sistema nervioso central, el nervioso periférico, el endocrino y el inmunológico. Te lo resumo: ¡las emociones modifican tu capacidad inmunológica!

¿O sea que una emoción puede enfermarme?
La angustia ante lo incierto, el miedo, la desesperanza, el remordimiento, la rabia... ¡Cada una tiene su bioquímica! Y es venenosa, es depresora del sistema inmunológico.

¿De un día para otro?
La salud no es un estado: es un proceso, y muy dinámico. ¡Por tanto, siempre puedes reforzar tu salud si trabajas tus emociones!

n  ¿Las trabaja usted con sus pacientes?

n  Sí. Hay pacientes ordinarios, sumisos a creencias establecidas, y pacientes extraordinarios, que generan creencias sanadoras.

Creer que puedes curarte... ¿puede curarte?
Hay un viejo experimento famoso: a cuarenta mujeres con cáncer de mama, el médico les contó que la quimioterapia las dejaría calvas. Luego, sólo suministró quimioterapia a veinte mujeres y dejó que las otra veinte creyesen recibirla...

n  Y no me diga que...

Sí, sí: el 60% de las segundas quedaron tan calvas como las tratadas con quimioterapia. ¿Qué modificó la bioquímica interna de esas mujeres? ¡Sus propias creencias!

Inducidas por el médico.
Lo que demuestra el enorme poder del médico. ¡El médico puede estimular con su actitud la capacidad autocurativa del paciente! Un hijo mío es médico: a él y a todos los médicos les ruego que jamás le digan a un paciente que su condición biológica es irreversible. Ese es el único pecado médico.

Pues hay diagnósticos que desahucian.
Son condenas: matan más que el tumor. Acepta el diagnóstico que sea, ¡pero jamás aceptes un pronóstico! Jamás: si abandonas la esperanza de mejorar, de luchar por tu propia salud..., activas el suicidio endógeno.

Pero sembrar falsas esperanzas...
¿Falsas? A mi padre le pronosticó el médico tres meses de vida por un diagnóstico de cáncer de próstata diseminado al hígado. Trabajamos juntos con amor, relajación, meditación, nutrición... y al año no tenía células cancerosas. Vivió 18 años más.

¿Qué dijo su médico?
"Milagro", dijo. Remisión espontánea. Desde ese día cerré mi empresa y me volqué a ayudar a otros como a mi padre. Y yo hoy vivo en la frontera del milagro: la remisión es un efecto colateral en enfermos que han abrazado las fuerzas de la salud, la vida.

n  ¿Cómo han dado ese abrazo?
Sintiendo que la enfermedad enriquece su vida y que morir no es un castigo, ampliando el círculo de lo que les importa y poniéndose al servicio con amor por la vida que nos traspasa, escapando de su cabeza y empezando a sentir: a reír, a llorar... Se han permitido asombrarse y han experimentado estados de trascendencia.

¿Qué entiende por trascendencia?
Liberarte de tu historia pasada y del temor por la futura. La meditación ayuda mucho. Y eso cambia tu bioquímica: estás sano, ¡vives! Por el tiempo que sea, estás vivo.

n  El cáncer de su padre le enseñó cómo ayudar a miles de pacientes desde su Fundación Salud (www.fundacionsalud.org.ar), en Argentina, avalada por científicos de primera fila que la invitan a la facultad de Medicina de la Universidad de Harvard a participar en seminarios de curación espiritual (sic): por aquí aún no nos suena, pero ella me asegura que será el nuevo paradigma médico, en el que el paciente dejará de ser visto como una máquina estropeada que tenga que ser reparada o desahuciada. Esta señora entusiasta me enseña que todo lo que como, pienso y siento va tejiendo mi salud, y que puedo aprender a tejer. Si este mensaje puede servir a otros, por favor compártelo.

Muchas gracias. Qué disfrutes de este día!!!

“Con los ojos abiertos, ves.

Con los ojos cerrados, sabés”

viernes, 9 de septiembre de 2011

Qué te ha sucedido...

Volcán Ubinas

Niña buena, niña hermosa, la del amor infinito..., ¿no era acaso suficiente tu cuna pobre ¡niña humilde!?, ¿no fue suficiente perder a tu madre en tu más tierna infancia y sólo guardar el recuerdo del ser que nunca viste?. La vida se ensañó contigo, aunque eso no explique nada, porque también nada quiere explicarse... sólo recordar para recordarte.
Creciste, tierna niña, bajo el rigor del autoritarismo de un padre de carácter severo, de la madrastra que te quiso a su modo pero que te encomendaba deberes y trabajos que relegaron tu educación formal y personal y, así llegó cargada de misterios y profundamente incomprendida tu primera menstruación como una traumática incógnita, porque primero era la "faina" para los conejos y carneros, traer agua de la distante acequia, acarrear la leña y moler el trigo. Y, ese fue tu hogar, donde se compartía la pobreza, la esperanza si la cosecha era buena, los juegos con tus hermanitos y fundamentalmente "el trabajo".
Al irrumpir los albores de la juventud y tus apenas quince años partiste "a la ciudad" donde forjarías tu futuro que en realidad era desenvolverse al simple azar, constituyéndose en juguete de las circunstancias y ser pasiva del vaivén de lo desconocido, porque tú ingenuamente no te preparaste ni fuiste preparada para el reto. Tu voz y tu integridad se perdían bajo el velo del olvido...
Tu vida, sin embargo, debía proseguir y así, qué mejor... te acogieron en el hogar de tu hermana que era un cuartito alquilado, donde con los días ocurrió su fallecimiento en el amanecer de la  producción industrial salvadora y maravillosa de la penicilina y sulfamidas y tú, como era la tradición, debías encargarte de tus sobrinos y el hogar partido o sea también del esposo o el esposo de ti..., así tuviste y cuidaste esos niños y los tuyos propios.
Iniciaste tu labor monumental, que vi pero recién años mas tarde comprendí y consistía, todos los días, en trabajar y trabajar, madrugando aún oscuro para preparar el desayuno y luego ver el aseo ropa y útiles para el colegio de tus nueve hijos, luego lavar ropa y asear el hogar, nuevamente preparar los alimentos para el almuerzo, con un chupe segundo y fruta, servir los alimentos lavar ollas y platos y despachar nuevamente los retoños al colegio que era mañana y tarde incluyendo sábados, para a la salida de clases servir el lonche que consistía en leche y pan con mantequilla y, preparar la cena sopa y segundo diferentes del almuerzo y nuevamente lavar toda la vajilla, ver las necesidades de tu crianza y remendar la ropa porque la ropa se remendaba y la aparente sobreabundancia de comida era solo el temor de que los hijos enfermaran con la temible tuberculosis en tiempos sin antibióticos como los de hoy. Los domingos se iba a misa, las compras del mercado y también se trabajaba todo el día mientras los chicos se ocupaban de sus juegos. Todo en la compañía de una radio a tubos marca Mende.
También atendías a tu marido, Pepe, hombre bueno, cariñoso, trabajador, que se auto educó y poseía innegables dotes de inteligencia destacada y muchas habilidades y virtudes, afectado del machismo endémico que probablemente fué su mayor defecto, porque las flores y frutos de tal suelen ser el abuso y el autoritarismo que perjudica a la pareja y por extensión a la familia.
Quizás tus únicas verdaderas amigas fueron tu suegra Eugenia y tu cuñada solterona Judith, con la primera disfrutabas de conversaciones y salidas al cine ocasionalmente y con la segunda tribulaciones de la vida acaso buscándose simplemente para tener un interlocutor auténtico. Como caso anecdótico siempre recordarías que tu suegra nunca se enojaba o mostró enojo alguna vez lo que más que increíble pareciera ser un milagro.
Y cómo amaste a tus hijos a todos, porque día a día te consumías en la candela del amor y fuiste la vela que inmolando su luz iluminabas a los tuyos. Lo diste todo y nunca te amilanó quedarte sin nada... porque ya nada queda... todo es silencio. Y la ingratitud duele... pero estoy seguro que eso no te importa porque estás para dar y nunca viniste a pedir. Lo tuyo fue firmeza y constancia.
Mujer de convicciones, te amo y te admiro. Sé que confías en Dios... quien en su infinita bondad te reconforta y está contigo.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

¿Quién es el escritor más prolífico del mundo?

En el nevado Ampato, erupción del volcán Sabancaya


El Nobel de Literatura se presta a engaños. Más de un comentarista despistado ha dicho que todo es un asunto de trabajo: si te levantas a las cinco de la mañana todos los días de tu vida, escribirás como Vargas Llosa. Mentira. Nunca tendrás la disciplina de VLL. Nunca escribirás tantas novelas. Y tu entusiasmo terminará de irse al tacho cuando leas que el autor más prolífico del mundo no es un literato, sino un científico que ha escrito más de 200 mil libros.
Sí, más de 200 mil

Leer más en:
http://blogs.elcomercio.pe/elclubdeloinsolito/2011/02/quien-es-el-escritor-mas-proli.html#more

domingo, 7 de agosto de 2011

"Ello es que"

Ampato

Así es como comienza César Vallejo uno de sus Poemas Humanos. “Ello es que”. Una frase indescifrable que, como anota Marco Aurelio Denegri en su libro Cajonística y Vallejística, ni los críticos saben lo que significa. Porque es algo que no se puede explicar. Como las cosas que ocurren en este país.

La juramentación de Humala, por ejemplo. ¿Era necesaria la invocación a la Constitución del 79 en la sesión solemne del 28 de julio? No. Pero ya saben. Ollanta tenía que provocar. Porque le sale del forro. Porque es más fuerte que él. Porque su yo interior, el radical, sigue ahí, latiendo, haciendo tic-tac, con ganas de aflorar, y quizás hasta de explotar. Ahora, para ser honestos, su fraseo no fue más que un gesto, una seña, un artificio verbal. Punto. O sea, nada que en lo formal sugiriera algún tipo de infracción en las formas. O en el fondo, menos. Apenas fue una anécdota, digamos.

La reacción chavista, es otro ejemplo. ¿Se justificaba la pataleta de Martha Chávez? No. Pero ya saben. El fujimorismo tenía que enseñar sus dientes pelados y achorados. Mostrar las garras. Enseñar la chaveta. Y ya la vieron. A Martha Chaveta, claro. Demostrando que, si en Hollywood deciden hacer una precuela de El Exorcista, pueden fijarse en ella para el papel de la mamá de Linda Blair. Qué cosas. Y qué bestia. Y qué espectáculo para más vergonzoso.

El juramento de los vicepresidentes, es otro ejemplo. ¿Es explicable lo que hicieron los dos vicepresidentes? No. Pero ya saben. El áulico tiene que servir a su amo. Y en un acto reflejo en defensa de su abucheado jefe, el palaciego Chehade y la cortesana Espinoza hicieron lo que ni Humala se atrevió a hacer. Juramentar por una carta constitucional inexistente. Por una ley fantasma.

El contragolpe humalista, es otro ejemplo. ¿Era inevitable la furibunda y bulliciosa respuesta de la bancada de Gana Perú? No. Pudieron quedarse callados, con cara de indignados y fastidiados, mirando de reojo a la fujimorista, como quien ve en la calle a un loco calato con el rabillo del ojo. Pero ya saben. La sutileza no está en su esencia. Y les es esquiva. Como la inteligencia, que también. De esa manera, se zurraron en la sesión quinquenal más importante de la nación. Y en los invitados, por cierto, que, si no nos dimos cuenta, no eran pocos, eran jefes de Estado, y, me parece, merecían un poquito de respeto. Digo.

La suspensión a Martucha, es otro ejemplo más. ¿Ha sido una buena idea suspender 120 días a la “Antauro del fujimorismo” (Altuve, dixit)? No. Pero ya saben. El llonja llama al llonja. Y con la sangre en el ojo y a puertas cerradas, como si se tratase de un asunto de seguridad nacional o un tema que comprometiese la intimidad de alguien, y con el propósito de que la prensa no informe, la mandaron a su casa cuatro meses y sin sueldo. Y un poco más y le dicen “¡jódete!”. Por dios. Dónde estamos. Una buena llamada de atención habría sido mucho más eficaz, como comentó Mirko Lauer en su columna. Pero no. No pueden evitarlo. Tienen un problema para discernir. Para elegir entre lo sensato o meter la pata hasta los corvejones. Y lo segundo parece ser un talento innato en ellos. Porque a ver. Seamos justos. Si vamos a sancionar, entonces que se aplique la misma regla para todos. Porque, con perdón, no sé qué es peor. La bullanga individual, en plan emolientera desesperada y sin clientes, de Chávez, o la batahola barriobajera y al estilo barra brava de los humalistas.

La refutación de la poseída, es un ejemplo adicional. ¿Lo que ha ocurrido se trata de una declaración de guerra o de algún tipo de complot contra el Perú? No. ¿Acaso su sanción “es una condecoración de la dictadura que se ha instaurado en el país”? Tampoco. Pero ya saben. Lo de siempre. Nada nuevo en este feudo de demagogos y politiquillos, que es nuestro Parlamento nacional, donde todo es mentira, donde algunos parlamentarios se creen armas arrojadizas. Y fíjense. Por un momento hasta pensé que este Congreso iba a ser algo mejor que el anterior, que ya es un huevo. Pues parece que me equivoqué. En fin.

Autor: Pedro Salinas

http://e.peru21.pe/102/impresa/pdf/2011/08/07/247607.pdf

c/r.